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Full text of "La Machaquito : zarzuela en un acto y cuatro cuadros"

6445 
LUIS DE Mffófl y JACINTO CAPELIifl 



LANA 




ZAR 



n un acto y c 



MÚSICA DE 




GIMÉNEZ y VIVES 



W* 



4* 



SOCIEDAD DE AUTORES ESPAÑOLE* 
Núñez de Balboa, 12 

i©oe 



$ 






**, 



PAt** 






J_A> MACHAQÜITO 



Esta obra es propiedad de sus autores, y nadie po- 
drá, sin su permiso, reimprimirla ni representarla 
en España ni en los países con los cuales se hayan 
celebrado ó se celebren en adelante tratados interna- 
cionales de propiedad literaria. 

.Lo,s autores se reservan el derecho de traducción. 

Los comisionados y representantes de la Sociedad 
de Autores Españoles son los encargados exclusivamente 
de conceder ó negar el permiso de representación y 
del cobro de los derechos de propiedad. 

Queda hecho el depósito que marca la ley. 



LA MACHAQUITO 

ZARZUELA 
en un acto y cuatro cuadros 



ORIGINAL DE 



IiüIS DE LRÍfófl y JACINTO CAPEliüft 



música de los maestros 



GIMÉNEZ y VIVES 



Estrenada en el TEATRO ESLAVA la noche del 29 de 
Mayo de 1906 



■*- 



MADRID 

R, Velasco, impresor, Marqués de Santa Ana, 11 
Telefono número 551 

19 06 



REPARTO 



& PERSONAJES ACTORES 

La MachaQUitO Srta. Loreto Prado. 

Doña Branca Pimentel de Básamela Río d'ouro 

y EníroncameníO. Sra. Castellanos. 

Amelia Básamela y Pimentel . Franco. 

Señorita 1. a Martín (P.) 

ídem 2. a -.... i Girón (D.) 

El Gazpacho Sr. Chicote. 

Excmo. y Emmo. Coronel Vasconcelos Pe- 

reira da Foz y Mirandella . Ripoii. 

sapientísimo doctor Casabranca Fregeneda 

y Torres das Alturas Soler. 

ualeroso é intrépido mayor D. Jerónimo de 

Oñoro MoraIe5 . Morales. 

pundonoroso y gentil oficial D. Luis de Ri~ 

. ueíra Ponzano. 

temerario teniente D. Ramiro Pasaldueiro-. Llaneza. 

esforzado teniente D. earlos das Necesidades Delgado. 

OütrO teniente ... Bermúdez. 

Outro teniente Fernández. 

Outro teniente Pérez. 

distinguido asistente D. Duan Fernandeira . Castro. 

Un capitán de marina González. 

Un marinero — Borda. 

Señoritas. — Coro de señoras 



La acción se supone: el cuadro primero en Lisboa, 
los demás en Oporto 



Derecha 6 izquierda, las del actor 




ACTO ÚNICO 



CUADRO PRIMERO 

Decoración á todo foro. Arrabal bajo de Lisboa; á la derecha del es- 
pectador, en primer término, una cervecería con veladores y sillas 
en escena; á la izquierda, segundo término, la fachada y puerta 
de un cuartel. El foro es una vista panorámica de la ciudad de 
Lisboa, al otro lado del Tajo. Es de día. 



ESCENA PRIMERA 

Al levantarse el lelón salen por detrás de la cervecería, viniendo á 
ocupar el primer término, AMELIA, en traje de boda con el ramo de 
azahar, etc., llorando exageradamente; tras ella DOÑA BRANCA, fu- 
riosa, y DON LUIS, con uniforme de teniente del ejército portugués, 
tras ellas 

B¿an . ¡Infame! ¡mal caballeiro! ¡abusador! ¡despóti- 

co! Espere ahí, Cochero. (Dirigiéndose á la caja 
por donde salen.) 

Ame, ¡\y! ¡ay! ¡ay! ¡ay mamá! ¡ay mamá! 

Bkan . Parece mentira, ¡un excelentísimo oficial del 

excelentísimo y nunca vencido ejército por- 
tugués, portarse como un espantoso tiburón! 

(Se sientan.) 

Luis (Llamando.) Señora, recuerde usted que desde 

hace media hora soy el marido de su hija 

de USted. Cerveza, (a una Camarera que sale.) 

Bran. Y, ¿por qué ha exigido usted que la boda 

se haga en secreto? 



669349 



Luis Como dentro de una hora sale mi regimien- 

to de Lisboa, no sé si por dos meses ó por 
diez años, he querido casarme antes, y darle 
esa prueba de cariño á su hija, pero es ne- 
cesario ocultar mi boda por el momento. 

(La Camarera ha vuelto á salir y ha servido cerveza 
haciendo. mutis.) 

Ame. ¡Jí, jí, jí! ¡Es que no me quieres! 

Bran. Yo hablaré hoy mismo al excelentísimo co- 

ronel del excelentísimo regimiento... 

Luis Eso sí que no. Como se entere el coronel; 

corno un sólo oficial de mi regimiento sepa 
que me he casado, pierdo la carrera. 

Ame Pero, ¿qué misterios son esos? 

Luis ¿Quieren ustedes saber la verdad? Pues bien. 

Ustedes habrán oído hablar del regimiento 
del celibato, 

Bran. jAh, sí! Allí sirvió mi segundo marido. 

Ame ¿Y por qué los llaman así? 

Luis Es una historia ocurrida hace quince años. 

Estando el regimiento de guarnición en la 
frontera española, un día, de repente, des- 
aparecieron todas las esposas de todos los 
jefes y oficiales. A los diez años, las leyes 
les declararon viudos, y entonces se jura- 
mentaron para que nunca pudiera volver á 
casarse ningún oficial de aquel regimiento, 
obligándose, como venganza, á perseguir, 
conquistar y abandonar á todas las mujeres 
españolas que pisaran tierra portuguesa, 
casadas, viudas ó solteras. 

Ame. j Qué historia más rara! 

Bran. Y usted... 

Luis ¡Yo! (Titubeando.) yo... pertenezco á ese regi- 

miento. 

Ame jTÚ! (Levantándose de repente.) 

Bran. ¡Horror! 

Luis Ya ven ustedes si es grave mi situación. 

Porque esta joven, desde que llegó á Lisboa 
la bella cupletista española llamada La 
Machaquito que tiene trastornados á todos 
los hombres portugueses, supone que estoy 

i , enamorado de ella. 

Ame . Porque la vas á ver bailar todas las noches. 



Luis Como todos» mis compañeros. Ya lo ve uf- 

ted, tiene celos y para darla una prueba de 
cariño antes de partir, he hecho la barbari- 
dad de casarme. . 

B<an. ¿Y qué arreglo tiene eso? ¡Porque esa pro- 

hibición será para siempre. 

Luis Para siempre... pero sin que nadie se entere 

de que estamos casados, podemos ser felices 
toda la vida. 

Bran. ¡Cá, no, señor! La meua figlia no será de 

usted mientras no lo sea del todo el mundo. 

Luis ¡Qué barbaridad! 

Bran . Usted se va con su regimiento. Buen viaje. 

Nosotras nos quedamos en Lisboa, y cuando 
usted pueda, se da usted una vuelta por la 
manzana, y si ella no se ha candado de es- 
perar y no ha salido cosa mejor. . 

Ame. ¡Mamál 

Bran . ¡Nada, hija, nada! Conque aliviarse. 

Ame. (Llorando.) ¡Jí, jí, jí!... ni viuda... ni casada... 

ni soltera. ¡Jí, jí, jíi 

Bran. Vea usted el estado en que deja á esta cria- 

tura, ¡Monstruo! ¡Cochero! ¡Cochero! 

Ame. ¡Jí, jí, ]í! (Mutis por donde salieron.) 



ESCENA II 

DON LUIS, que queda pensativo 



¡Lo peor es que tienen razón! (Llama, sale la 
camarera y paga.) Yo creí que se conformaría 
con ser mía en secreto. ¡En fin... es la hora 
de»la llamada á oficiales! ¡Tengo miedo has- 
ta de que me lo conozcan en la cara! ¡Mal- 
dita Suerte! (Mutis al cuartel.) 



_ 8 — 



ESCENA III 

SEÑORITAS PORTUGUESAS (Coro de señoras) en traje de calle 
muy elegantes, á poco la MACHAQUITO con mantilla blanca y flores 
y GAZPACHO de corto con calañés y faja. El Coro sale con sigilo 

Música 



l.as 
2.as 
l.as 
2.as 

Todas 

l.as 

2. as 

l.as 

2.as 

Todas 



Mach, 



Coro 
Gaz. 
Mach 



Coro 



Callad. 

Callad. 
Salid. 

Salid. 
Que dentro están. 
■Callad. 

Callad. 
Venid. 

Venid. 
Que pronto partirán 
aburridas de unos hombres 
que han jurado no casarse, 
de su fría indiferencia 
hay que vengarse. 
A la cita la española 

no faltará, 
con su gracia y sus consejos 
nos salvará. 

(Saliendo.) 

Salud á las hermosas 

de Portugal. 
¡Salud y viva España! 

¡Viva la sal! 
Silencio, que al instante 

voy á explicar 
lo que hace el sexo bello 
para del sexo feo 
poder triunfar. 

Vamos á oir 
lo que la Machaquito 

nos va á decir. 



— 9 — 

Mach. Cuando un hombre se me pone á tiro 

le miro y suspiro fingiendo rubor. 
Gaz. Y el imbécil se para y la mira, 

la sigue y suspira con miedo y candor. 
Mach. Si se pasa de largo es un vivo, 

lo cual da motivo para darle pie. 
Gaz. Y si el tío se va á esa peana 

pata que se gana de un servidoré. 
Mach . Y con paso menudito 

sigo sin mirarle más, 
yo delante despacito 
y él siguiéndome detrás. 
Poco á poco se adelanta, 
y yo, viéndole venir, 
tiro al suelo el abanico 
como aquel que va á decir: 
Cógele, dámele, víctima, candida, 
sigúeme y limpíate por esta vez, 
y en seguida se suelta la falda 
se vuelve la espalda y ya cayó el pez. 
Coro Cógele, dámele, etc., etc. 

Mach. ¡Si ee trata de un hombre atrevido 

que al verme ha perdido la serenidad. 
Gaz. Un capón se le da al acercarse, 

otro al propasarse y no ha pasao na. 
Mach. Si al oído nos dice. cositas 

que son picantitas, se deja de andar. 
Gaz. Y fingiendo que no se le entiende 

se escucha y se atiende la barbaridad. 
Mach . Y bajando los ojitos 

y mirando sin mirar 
y poniéndose encarnada 
cada vez que él vuelve á hablar, 
apretando un poco el paso 
para que él le aprie'e más, 
cruza usted á la otra acera 
y le dice usted al cruzar: 
Quítese, vayase, déjeme, cállese, 
zángano, estúpido, vaya un moscón, 
y subiendo la falda un poquito . 
se vuelve loquito con la tentación. 
Coro Quítese, vayase, etc., etc. 

Todos Y subiendo la falda un poquito, etc. 



— 10 



Hablado 



Mach. De modo, señoritas, que aquí hace falta una 
mujer de aga.las y de trapío que sepa vol- 
ver loco á un hombre... ¡ó á dos! 

Sen. 1. a ¡A un regimiento! 

Mach. ¡Cámara, me parecen muchos pantalones 
para una mujer sola; pero Machaquito no 
vuelve la cara ni toma el olivo! 

Gaz. (El olivo el que lo lleva á cuestas soy yo.) 

Mach. ¿Y decís que el regimiento se va hoy? 

Sen. 2 a ¡Van á maniobras! 

Mach ¡Bueno! ¡Pues nosotras también vamos á 

maniobrar, y éste nos ayudará, que manio- 
bra que da gusto! 

Sen. 1 a ¿Es tu hermano? ¡ 

Mach. ¡Hermano... precisamente no! 

Sen. 2. a ¿Te toca algo? 

Mach. Me toca la guitarra por las noches. 

Sen. 2. a ¡Digo de parentesco! ¿Es primo? 

Mach. ¡Casi primo! 

Gaz. ¡Pero no llegó á primo del todo! 

Sen. 1. a ¡Es pariente lejano! ¿Será usted tío segundo? 

Gaz. ¡No creo que haya habido otro tío antes 

que yo! 

Mach. ¡Bueno, dejemos el parentesco! Resulta que 
vosotras tenéis novios en el regimiento de 
los juramentados, y como buenas hijas de 
Eva queréis atraparlos para el matrimonio. 

Sen. 1. a ¡A qué está una! 

Gaz. ¡A qué están catorce! 

Mach . Pues os casaréis. 

Todas ¿Cuándo? ¿Cuándo? 

Gaz. ¡Parecen españolas! 

Mach. ¡Lo primero es despreciarles! 

Todas ¡Ay, no, no! 

Mach. ¡Creedme á mí! Mirad que yo para engañar 
á un hombre me pinto sola. 

Gaz (Me parece que estoy haciendo un papel ri- 

dículo.) 

Mach. Despreciarles primero: después decir á vo- 
ces que aborrecéis al matrimonio... y á la 
que se case arrastrarla. 



- 11 — 

Gaz. ('flye, oye! ¿y por qué no pensabas así antes 

de casarte conmigo?) 

Mach. (Cállate, imprudente.). 

Gaz (Empeñada en que no se entere nadie ,d 9 

que es mi mujer, y yo empeñao en contár- 
selo á todo el mundo.) 

Mach. ¡A los hombres hay que saber trastearlos!... 
Loo hombres son como los toros, mal com- 
paraos, 

Gaz (¡Y tan mal comparaos!) 

Mach . A los toros se les engaña con un trapito; á 
los hombres hay que dejarles llegar y con- 
sentirlos y empaparlos... y darles el quiebro 
en la misma cabeza. 

Sen. 1. a ¿Cómo es eso? 

Gaz ¡Lección de toreo! ¡por algo la llaman la 

Machaquito! 

Mach. Lo primero que tienen que hacer las muje- 
res es aprender á tomar varas. 

Gaz. Eso lo saben desde chiquititas: lo llevan 

dentro del tuétano. 

Mach. Hay hombres que se crecen al castigo; los 
hay que buscan el bulto... ¡maldita sea su 
estampa! Los hay huidos: ¡fuego en ellos! 
Los hay que se duermen en la suerte y re- 
cargan y... ¡pa el gato! Los hay burriciegos; 
. los hay mansos perdíos... ¡al corral con 
ellos! En fin, los hay de toas castas menos 
nobles: ¡de esos no queda ni la simiente! 

Gaz. (¿En cuál de estas castas me tendrá clasifív 

cao mi señora?) 

Mach. ¡Maldita seanl La mano izquierda que hay 
que tener pa no sufrir un achuchón. Lo 
malo es cuando la fiera la persigue á una y 
la encuna; entonces, adiós arte y serenidá y 
valor... ¡No hay más recurso que tomar el 
olivo, y á casa que llueve, por si van mal 
dadas! Conque aprovechen ustedes la lec- 
ción, y no se dejen coger ni de un embolao: 
¡golletazo en ellos y la puntilla... y que los 
arrastren á los arrastraos! 

Sen. 1. a ¿Y con todo eso, qué ha querido decir? 

MaCH. Que pa torear á estos bichos (Señalando á Gaz- 

pacho.) hay que dejarse en casa éste (Por el 



— 12 ^> 
corazón.) y torear COtl ésta, (Por la cabeza.) y 

con tó y con eso no hay quien la libre á una 
de un revolcón. He dicho. 

Gaz. Bueno, pues pa eso del revolcón aquí estoy 

yo... que me ha dao muchos la señora. 

Mach. Yo me voy esta tarde donde se vaya el re- 
gimiento, y ya no me separo de los oficiales 
nunca. 

Gaz. (¡Oye, ni tanto ni tan burriciego!) 

Mach. Id á escape al teatro; he dejado dispuestas 
para vosotras las mantillas españolas de mis 
coristas, os las ponéis y volvéis aquí. 

Sen. 2. a ¿Vamos? 

Todas Vamos. 

Gaz. Aquí os esperamos, y todas juntas formaréis 

la cuadrilla.de mi señora. 

Todas ¿Cómo señora? 

Gaz. De mi señora... abuela. (¡Nada que este in- 

cógnito de mi persona no lo soporto!) (Música 

mientras hace mutis el Coro.) 



ESCENA IV 



LA MACHAQÜITO y GAZPACHO 



Gaz. Pero oye, Machaco... 

Mach. ¿Qué quieres, Gazpacho? 

Gaz. ¿Te parece bonito ponerme la divisa delan- 

te del bello sexo? 

Mach. Ya te advertí antes de salir de Madrid que 
una cupletista con marido ni pincha ni 
corta. 

Gaz. ¡Aquí el que no pincha es el marido! 

Mach. ¿Quién quieres que se acerque á mí sabien- 
do que estoy casada? 

Gaz. ¡Eso es lo que quiero, que no se acerque 

nadie! 

Mach. Recuerda lo que me dijo el agente al contra- 
tarme: si es usted soltera, cinco libras; si es 
casada libra y media, y si es viuda... 

Gaz. Cuarto de kilo. 

Mach, He brillado en París; he entusiasmado en 



— 13 - 

Viena; en Londres he hecho furor, y en Lis- 
boa voy á hacer... 

Gaz. Vas á hacer que te dé una bofetá y te dis- 

minuya las libras. |Yo soy tu marido en to- 
das partes! 

Mach Pero tonto,, si es jarabe de pico. Te quise en 

español, me casé en latín, y te seré fiel en 
todos los idiomas. 

Gaz. Bueno, pues conste que te doy el primer 

aviso. Ándate con ojo, no te tenga que soltar 
el cabestraje. 

MACH. (Asustada.) ¡Uy! (Mirando al cuartel.) 

Gaz. ¿Qué pasa? 

Mach. ¡El coronel y los oficiales! Que no me vean. 

Gaz ¿Pero no te ven todas las noches en el teatro 

y entran á tu cuarto? 
Mach. |Calla! ¡Entra! ¡Pronto! (Empujándole hasta que 

consigue que entre.) 

Gaz. ¡Ay Machaquito! ¡me parece que te voy á. 

sudpender la corrida á causa del temporal! 

MaCH. ¡Entra! (Mutis los dos por la cervecería.) 



ESCENA V 

EL CORONEL, EL MAYOR, RAMIRO, LUIS, CARLOS y demás OFU 

CÍALES de uniforme de infantería del ejército portugués; salen del 

cuartel; después dos CAMARERAS 

Música 



Cor. 



Ofic. 
Cor. 



Por fin, amigos, 
hay que partir, 
hoy de Lisboa 
hay que salir, 
la despedida 
es de rigor. 
¡Venga cerveza! 
¡venga licor! 
Fugaz recuerdo 
de la ilusión, 
deja aquí en rehenes 
el corazón; 



— 14 — 





donde vayamos 




irá el placer. 


Ofic. 


¡Viva el amor 




y la mujer! 


Cor. 


No haya tristezas, 




no haya dolor. 


Ofic. 


Fuera las penas, 




viva el amor. 


Cor. 


Ni uno siquiera 




ha de sufrir. 


Ofic. 


Gozar sin tregua, 




eso es vivir. 


Todos 


Pronto, cerveza, 




(Llamando.) 




aquí, camarera, 




sirve en seguida, 




que no hay espera. 


Cam. 


(Saliendo.) 




¿Qué es lo que sirvo? 


Todos 


Trae de beber. 


Cam. 


- ¿Quién hace el gasto? 


Todos 


El Coronel. 



(Mutis las Camareras, saliendo en seguida con copas y 
botellas de cerveza que sirven á los oficiales ) 

Cor. Viva el regimiento 

del celibato, 
que tiene por lema 
pasar el rato. 
Desde el asistente 
hasta el Coronel, 
en siendo solteros, 
estamos muy bien. 



El matrimonio es peligroso, 
y el ser marido es bochornoso; 
porque' un bravo militar 
si se deja aprisionar, 
pierde el valor en su derrota, 
y ve su espada mellada y rota, 
y sin armas, ¿qué ha de hacer 
más que rendirse ante su mujer? 
Eso no, el ser libre es lo mejor. 
Viva al fin sin cadenas el amor. 



— 15 — 

¡No te cases, no te cases, 
no renuncies al placer, 
guerra á muerte al matrimonio 
adorando á la mujer! 
Todos No te cases, no te cases, 

no renuncies al placer, 
guerra á muerte al matrimonio 
adorando á la mujer. 
Guerra á muerte al matrimonio, 
el ser libre es lo mejor, 
no te cases, que soltero 
vive el triunfo del amor. 



Hablado 

Ram ¡Bien por nuestro Coronell (se sientan todos.) 

Cor. ¡Señores oficiales! Al partir hoy de Lisboa 

por tiempo indefinido, no hay que olvidar 
que nuestro lema, donde quiera que nos 
lleve la suerte, es adorar á la mujer libre, 
esclavizar á la mujer ajena y abandonar la 
plaza tan pronto como se rinda el enemigo. 
¡Sobre todo si es española! Guerra sin cuar- 
tel á las españolas. ¡Señores, en pie! (Todos 
se levantan, menos Luis.) ¡Ratifiquemos nuestro 
juramento! ¿Juráis todos y cada uno de 
vosotros odiar el matrimonio y no practi - 
cario jamás? 

TODOS (Menos Luis que permanece sentado y pensativo.) ¡Sí; 

juramos! 
Cor. (a luís.) ¡Señor oficial, que estamos jurando! 

LüIS (Levantándose muy azorado.) ¡Ah! ¡perdonad mi 

coronel! ¡Juro! 
Cor. ¡Guerra al matrimonio! 

Todos ¡Guerral 
Cor. ¡Viva el celibatol 

TODOS ¡Viva! (Se sientan á beber.) 



— 16 



ESCENA VI 

DICHOS, EL DOCTOR, exageradamente grueso, con uniforme de 
médico militar y el ASISTENTE (l), ambos cargados de maletas. 

Doc. ¡Fax Dominif 

Todos ¡El físico I 

Doc . ¿ Llegó la hora de vamonos? 

R.am Pero doctor, ¿dónde va usted sin maletas? 

Todc s | Já! ¡já! ¡já! 

Doc. ¡Es mi equipaje! ¡Esencias! ¡todo esencias! 

La perfumería es mi flaco. Cada uno lleva 
sus armas de combate. Unos conquistan por 
su figura; otros por su linda cara; otros por 
la conversación; otros, que son los más, por 
su portamonedas... yo conquisto por la per- 
fumería. 

Asís (Me voy asfixiando.) 

Doc. En cuanto entro donde hay mujeres, em- 

piezan todas á olfatear como perros de caza. 

Ram. ¿Y le cazan á usted? 

Doc. Según el olor que perciben van variando de 

fisonomía, y la que me desprecia por el 
azahar me adora por el plátano. A unas les 
gusta el heno; á otras, Ilan-Ilan; otras, orquí- 
dea; otras, opoponax, y la mayoría vainilla, 
así que yo ya se sabe, vainilla. 

Todos ¡Já! ¡já! ¡já! 



ESCENA VII 

DICHOS y LA MACHAQÜITO y GAZPACHO por la cervecería 

Macii. ¡A la paz de Dios! 

Todos ¡La Machaquitol 

Asís. [Já! ¡já! ¡já! A ese le faltan los faldones. (Por 

Gazpacho.) 

Cor. ¡Hurra por la cupletista española! 

Todos ¡Hurra! 



(l) El asistente hablará con marcado acento portugués. 



- 17 - 



Mach. ¡Cómo había de faltar á despediros! 

Cor. ¡Esta mujer me saca de quicio! 

Ram. ¡Nos saca, mi coronel! Yo creo que no que- 

da en Lisboa un hombre que no se haya 
chiflado por ella. 

Mach. Me habéis ovacionado á diario; habéis lle- 
nado mi cuarto de flores; me habéis adora- 
do como á una reina. 

Ram. ¡La reina de la gracia! 

ToDOS ¡Sí! ¡SÍ! (El Doctor se acerca exageradamente á la 

Machaquito y la olfatea.) 

Gaz. ¿Qué hace usté, hombre? ¿Se la va usté á 

comer? 
Doc. ¡Ya lo sé! ¡ya lo sé! 

Gaz. ¿El qué? 

Doc. A lo que huele la española. 

Gaz. ¿A qué? 

Doc. ¡A piel de España! 

Gaz. ¡Naturalmente! ¡De allí es su piel! 

Mach. Sería una ingrata si os olvidara y puesto 

que van ustedes á Oporto, allí iré yo para 

dar un concierto en su honor. 
Cor. Quedáis invitada á la fastuosa fiesta que 

prepara para recibirnos el Gran Casino. 
Mach. ¡Aceptado! Y allí entre brindis á España y 

Portugal lucharán el Oporto y el Jerez, á 

ver cuál puede antes con nosotros. 
Doc. Bendita seas entre todas las mujeres. 

Mach. ¡Ay!... ¡qué olor tan fuerte! ¿á qué huele? 

¿quién huele así? 
Doc. ¡Servidor! ¡Vainilla! (a Gazpacho.) ¿En Espa- 

ña no usan ustedes ese olor? 
Gaz. ¡Les hay!... ¡les hay! 

Cor. ¡Señores, el deber nos llama! 

Gaz. ¡Sí, al cuartel, al cuartel! (¡Si no voy á tener 

que darla el segundo aviso!) 
Mach. ¡Adiós y hasta Oporto, simpáticos oficiales 

del regimiento del Celibato! 
Coro ¡Adiós bella Machaquito! 

Gaz, ¡Y á mí que me parta un rayo! 

Doc. ¡Ahí va como recuerdo! ¡Lila! (Dándole un 

Irasquito.) 

Gaz ¡Ahí vá como recuerdo! ¡Un cuerno! (Dándole 

un dije de su gran cadena.) 

2 



— 18 — 

ELLOS ¡Adiós! (Desde la puerta del cuartel. Al oír los acor- 

des del pasacalle se quedan en la puerta.) 

Mach. ¡Adiós! 
(taz. ¡Adiós! 



ESCENA VIII 

DICHOS y las SEÑORITAS con mantillas blancas 

Música 

Coro Aquí está el regimiento 

de las solteras, 
luchamos por casarnos 

como unas fieras, 
con la mantilla blanca 

hemos venido 
á ver si así pescamos 

algún marido 
que es la mantilla blanca 

hermosa red 
donde los pececillos 

suelen caer. 
Gaz. Mas si la red se rompe 

yo me figuro, 
que no cae en vuestras redes 

másqae un besugo. 
Mach. Para buscar marido 

formar guerrilla 
y comience la esgrima 

de la mantilla. 
Coro Que es arma peligrosa 

á no dudar, 
y hay que aprenderla 

á manejar. 
Mach. Ocultarse es conveniente 

sujetando la mantilla 
que á través de los encajes 
es la cara más bonita, 
y los hombres son curiosos 
y se esfuerzan por mirar 
porque ven lo que enseñamos 
y adivinan lo demás. 



- 10 — 

Todos Así se puede mirar de frente 

y de soslayo se mira así. 
Mach. ¡Y se adivina nuestra sonrisa 

Jas dos aletas cruzando asíl 
Coro . Para buscar marido 
formar guerrilla 
y comience la esgrima 

de la mantilla, 
que es arma peligrosa 

á no dudar, 
y es fácil aprenderla 
á manejar. 
Mach . Por un lado y otro lado 

y de frente mucho más, 
la mantilla es peligrosa 
si se sabe manejar. 
Oficiales ¡Alto, niña! 
Coro ¿Quién viveV 

Ellos Yo apenas vivo, 

que en tu mantilla blanca 

yo estoy cautivo. 
¿Me quieres dar el brazo? 
Ellas No puede ser, 

que usté es enemigo 
de la mujer. 
Ellos Ya me tienes rendido, 

niña, á tus pies. 
Gaz. Este sí que es el timo 

del portugués. 
Ellas Con la mantilla blanca 

hemos venido, 
buscando un prisionero 
para marido. 
Ellos Con la mantilla blanca 

quedé rendido, 
á las tropas de Marte 
venció Cupido. 
Ellas Y diga que hay de bod*. 

Ellos De boda ¡horror! 

Gaz. Quitaos las mantillas 

que con azúcar está peor. 

Ellas En marcha el regimiento 

y hasta más ver, 

que aquí no cae la pesca 

en nuestra red. 



- ÍO — 

Con la mantilla blanca 

hemos venido, 
á ver si así pescamos 

algún marido, 
que es la mantilla blanca 

hermosa red 
donde los pececillos 

suelen caer. 

MUTACIÓN 
Intermedio musical 



CUADRO SEGUNDO 

Sala de confianza en un hotel de Oporto. En el foro el jardín. Puer- 
tas laterales. Al levantarse el telón aparecen sentados, en diversos 
grupos, unos en mecedoras, otros «montados» en sillas de campo 
y ante varios veladores, tomando café los oficiales. El asistente 
en pie en el centro, pero en segundo término; todos tienen una 
carta en la mano, que leen. 



ESCENA PRIMERA 

CORONEL, MAYOR, todos los OFICIALES, DOCTOR y ASISTENTE 

Cor. (Leyendo.) ¡Monstruo! ¡Fiera! ¡Bicho malo! ¡Já, 

já,já! 
Mayor (ídem.) ¡Gracias á Dios que te he perdido de 

vista! Eso digo yo. 
Car. (ídem.) ¡Perjuro, falso, traidor! [Echa, echa! 

Ram. (ídem.) ¡Pero conste que anoche mismo ya te 

encontré sustituto! ¡Qué prisa le corríal 

AsiS. (Leyendo casi deletreando.) Y de lo que me di- 

jiste de que mi primo hiciera tus veces en 
tu ausencia, ya las venía haciendo. Esto nao 
está claro* 

JJoc. (oliendo una carta.) No reconozco este olor; 

¡qué cosa más rara! Huele á tabaco, y no es- 
tando yo allí... me habré dejado la pipa á su 
alcance. 



— 21 - 



Luis 
Asís. 



Cor. 



Todos 
Mayck 
Doc. 
Todos 

Car. 
Luis 
Kam. 

Luis 
Cor. 

Todos 
Luis 



Doc. 



Asís. 

Doc. 

Asís. 

Doc. 



(jTodos menos yo! ¡Esto es desesperante!) 

Y recibe un pellizco en salva sea la parte de 
esta que lo es tuya y compañía, no y com- 
pañera. 

(Levantándose.) Señores, cumpliendo nuestro 

programa procede hacer un auto de fe con 

la correspondencia amorosa. 

¡Sí; á quemarlas! 

Vengan las cartas. 

Esperad que me falta oler siete. 

jJá, já, já! (El Mayor coge todas las cartas, menos 
las del Doctor y la del Asistente.) 

Y tú, Luis, ¿no has tenido correspondencia? 
No tengo de quién. 

¿Reñiste para siempre con aquella cursi que 
tenía una madre de caballería? 
Para siempre. 

Así se hace. Vaya, procedamos á la crema- 
ción de los cadáveres. 

¡Vamos! (Hacen mutis foro.) 

(¿Qué hará mi mujer? ¿Por qué no contesta- 
rá á mis cartas?... Esta situación es insoste- 
nible.) (Mutis tras ellos.) 
Ahora voy en seguida. ¡Esta me huele mal! 

¡Uf! (Abriendo una carta.) ¡Ya decía yol ¡Como 

que me piden dinero! 

(Leyendo.) Y me han dicho que el cardenal 

que tengo en el... en el... ¡Señor físico! 

¿Qué quieres? 

¿Me hace vosa señoría el favor de ver don teñe 

un cardenal mi novia? 

Trae, hombre. (Le coge la carta.) 



ESCENA II 



DICHOS y GAZPACHO foro derecha, con una guitarra 



Gaz. 



Asís. 
Doc. 



A ver si puedo recordar las soledaes que se 
le han antojao cantar e3ta noche á mi se- 
ñora. (Se sienta sin reparar en ellos.) 
¡Uy! ¡El majo de la pandereta! 

(Levantándose y acercándose á Gazpacho entusiasma- 
do.) Qué instrumento más simpático usan 



- 2í — 

Ustedes los españoles. ¡ A Ver! (Le coge la gui- 
tarra y la huele.) Delicioso aroma. ¿A. qué 
huele? 

Gaz. A guitarra. 

Doc. ¡A cedrol A cedro de los Apeninos. 

Gaz. ¡Si es de la calle de Carretas! 

Doc. Y su sobrina, ¿ha descansado del viaje? 

Gaz. ¡Mi sobrina! 

Doc. ¡La Machaquito! 

Gaz. ¡Ah, sí! (¡Nunca me acuerdo!) Vistiéndose 

la he dejado. 

Dor. VamOS á verla. (Echando á andar.) 

Gaz. (Deteniéndole.) ¡Eh, eh! ¡Ni tanto ni tan ape- 

niño! 

Doc. ¡Qué mujer más hermosa! En cuanto vi 

ayer que se hospedaban ustedes en el mis- 
mo hotel que nosotros, me dije: ¡Ya cayót 
¡La haré el amor! 

Gaz. ¡Cara... coles! 

Doc. Por de pronto la voy á regalar un pomito 

de sales. 

Gaz. ¡No sales! 

Doc. ¡Eh! 

Gaz. Que tiene ella sal de sobra. 

Doc. ¡Ya lo creo! Ks una mujer dislocante. ¿Y 

qué puedo perder yo con hacerla el amor? 
¿Verdad que nada? 

Gaz. Fuede usté perder un ojo de una bofetá. 

Doc. ¡Cá, no me pegal ¡No sé por qué me parece 

que se ha fijado en mí! ¡Yo soy atroz! Y esta 
noche cuando todos ustedes estén acostados 
voy á su cuarto y.., 

Gaz. (Tapándole la hoca.) Apaga la lllZ. (Al Asistente 

que ha cogido la guitarra y está tocando.) ¡Eh, tú, 

CamoensL. ¡deja eso, que se destempla, y pa 
tocar eso hace falta gracia y giribilla! 

Asís. ¡Ay, toque usté eso de le giribillal 

Doc. Sí, una lección de cante de Flandes. 

Gaz. Este se ha creído que la guitarra es un 

queso. 

Doc. Toque, toque. 

Gaz. (Al tío este le doy un toque.) Oído al parche. 



— 23 — 



Música 



La guitarra es lo mismito que una hembra, 
suena bien según las manos en que cae, 
y hay que ver de no apretarle las clavijas 
porque salta en cuanto que uno se distrae. 
Con los dedos en los trastes 
sube y baja sin cesar, 
esta mano no esta quieta 
y duro y aprieta 
y arriba y abajo, 
¡Jesús, qué trabajo 
que cuesta tocar! 
Doc. \ Y duro y aprieta 

Asís. [ y arriba y abajo, 

¡Jesús, qué trabajo 
que cuesta tocarl 
Gaz. Aquí se toca el rasgueao, 

aquí se da el pespunteao, 
aquí se marca el adornao, 
aquí el finolis estimo 
y aquí las piezas de cuidao. 
(Recitado.) ¡Ojo al parche! ¡Ah! ¡ah! ¡ah! 
Doc. ¿Se pone malo? ¡Huela! ¡huela! 

Gaz. ¡Ah! ¡ah! ;ah! ¡hule! 

Doc. Pide una camilla. 

Gaz. (Cantado.) 

Cuando es grande y verdadero 
el amor de una mujer, 
es cuando dice te quiero 
á quien no debe querer. 

En el cimenterio 

te vi la otra tarde, 

tú ibas allí á verme, 

yo, á ver á mi madre. 

Madre de mi vida, 

madre de mi alma, 

en el cimenterio 

ya no te encontraba 

ya no te encontraba 
en el cimenterio, 
y dije llorando 



- 24 — 

quién se hubiera muerto, 
quién se hubiera muerto 
pa que me enterraran 
en la fosa común 
y encontrarte, madre de mi alma. 
¡Ay, chiquilla! que toma y que dale, 
muévete, pa que al verte me baile, 
muévete, muévete, muévete, ¡zas! 
muévete por delante y detrás 
que al moverte yo pierdo el compás, 
muévete mucho más, mucho más 
¡zas! ¡zas! 
por delante y detrás 

¡zas ¡zásl 
por delante y detrás. 
Doc. j ¡Ay, chiquillal que toma y que dale, 

Asís. j muévete, pa que al verte me baile, 

muévete, muévete, muévete, ¡zas! 
muévete por delante y detrás 
que al moverte yo pierdo el compás, 
muévete mucho más, mucho más 
¡zas! ¡zásl 
por delante y detrás 

¡zásl ¡zásl 
por delante y detrás. 



ESCENA III 

DICHOS, RAMIRO, y á poco, BRANCA, AMELIA y la CAMARERA 

Hablado 

Ram . (ai Doctor.) ¿Pero trae usted esas cartas ó no? 

Doc. Voy en seguida; con permiso. (Mutis primera 

izquierda.) 
RáM. (Al Asistente que está cantando.) Y á tí te está 

buscando el Coronel hace dos horas. 

ASÍS. ¡Aaaay!... ¡aaaay! (cantando flamenco.) 

Ram. ¡Anda, bergante! (Dándole un. puntapié.) 

ASÍS. ¡Ay, ay! (Se va corriendo y Ramiro detrás.) 

CAM. (Saliendo con Branca y Amelia, foro derecha.) Ten- 

gan la bondad de esperar, le pasaré recado. 

(Mutis primera izquierda.) 



- 25 — 

Bran. Ya verás cómo nos ha engañado; ya verás 

cómo está aquí con él esa mujer. 
Ame. ¡Ay, no lo creo, mamá! 

Bran. Eres tonta. ¡Si se veía que estaba loco por 

ella! ¡Ayl (Viendo á Gazpacho que está de espaldas 
templando la guitarra.) 

Ame. ¿Qué es eso? 

Bran. [Mira! ¡mira! ¡Un toreador españo! (Entusias- 

mada.) 

Ame ¡Ay, es verdad! 

Bran ¡Qué traje más á mi gusto... y qué buen 

mozo esl ¡Caballero! 

Gaz ¡Señoras! (volviéndose.) 

Bran ¡Ay, qué guapo! Yo he visto á este joven 

retratado en España. ¡Ah, sil usted es Cara- 
ancha. 

Gaz Ya le está poniendo defectos á mi cara, 

Cam. (saliendo .) El teniente don Luis dice que re- 

cibirá á la señora joven, pero á la vieja no. 

Gaz. (¡Lo mismo haría yol) 

Bran. ¡Qué insolencia! Vamonos. 

Ame. Déjame que le vea, que le hable. 

Bran. ¡Qué vas á esperar de un hombre que llama 

vieja á tu madrel ¿Verdad, caballero, que no 
soy vieja? 

Gaz. Eso depende de los años que tenga usted. 

Bran . Treinta y cuatro y mi hija veintisiete. 

Gaz. Son ustedes casi gemelas. 

Ame. ¿Dónde está el teniente? 

Cam. En la sala de recibir la espera. 

Ame. Vuelvo en seguida, mamaíta. Caballero, 

haga usted el favor de no : dejar sola á ma- 
má. (Se va con la Camarera.) 

Gaz. (jAy, cómo me mira, mamá!) 



ESCENA IV 

BRANCA y GAZPACHO 

Bran . ¡Ay, caballero! Si usted fuera madre com- 

prendería el estado en que me .encuentro. 
Gaz. ¿A su edad? 

Bran . ¡ Ay, qué rareza ¡(Después de mirarle detenidamente.) 



— 26 — 

Gaz. ¿El qué, señora? 

Bran. ¡Un español sin castañuelas! 

Gaz. jEso creerá usted!... (Esta tía está loca.) 

Bran. A mí las cosas de España, me entusiasman. 

¡He leído el Quijote y el Gedeon! Allí están 
, ustedes siempre de buen humor; todo es 

alegría y broma v manzanilla y baile, ¿ver- 
dad? 
Gaz. ¡Sí: allí todos bailamos de gusto; unos de 

coronilla y otros en la cuerda floja! 
Bran . Luego esa elegancia en el vestir... ¡Por ir 

vestida yo así daría cualquier cosa! 
Gaz. Estaría usted preciosa. 

Bran. ¡Qué pantalones tan airosos, qué talle, qué 

corte de chaqueta!... Sobre todo las mangas; 

¡qué corte! 
Gaz. Eso lo hacemos muy bien los españoles. 

Bran. ¿Usted es toreador? ¡A mí los toros me tiran 

mucho! Hacer así... ¡eb!... ¡toro!... ¡eh, en!... 

(Toreándole con el pañuelo.) 

Gá*z. (indignado.) ¡Señoral ¿No tiene usted algún 

pariente con quien ensayarse? 

Bran. ¡Ya no señor! En vida de mi primer esposo 

alguna que otra vez le toreaba. Era un en- 
tusiasta de la fiesta española; tenía la casa 
Mena de banderillas, estoques, divisas, capo- 
tes, y sobre todo tenia una colección de 
cuernos, ¡ay, qué colección, caballero!... 

Gaz. (Cámara con la lusitana.) 

Bran ¿Y usted torea mucho? 

Gaz. Todo lo que se puede. 

Bran. ¿Y con quién alterna usted? 

Gaz. Con Machaquito. (Y ahora no miento.) 

Bran . ¿Es usted matador? ¡Ay, cuánto daría por 

verle á usted con los trastos en la mano! 

Ga*. ¡Si no es más que eso! 

Bran . ¿Y ha tenido usted alguna cogida? 

Gaz. Cuando joven. 

Bran . ¿Cornada ó varetazo? 

Gaz. Las dos cosas. 

Bran . ¿Dónde, dónde fué? 

Gaz. En el redondel. (Pregunta tú algo.) 

Bran . ¡Ay, joven, si usted se atreviera! 

Gaz. ¿A qué? 



_ 27 — 

Bran. ¡A raptarme! 

Gaz. ¿Y eso qué es? 

Bran . Darme la felicidad en un coche del ferro- 
carril. 

Gaz. ¿Tirándola á usted por la ventanilla? 

Bran. Ver España y amanecer en la posada del 

Peine en brazos de un caballero andante. 

Gaz. Ese caballero no soy yo. 

Bran ¡Toreador, te amol 

Gaz. ¡Abuela, me he cortao la coleta! 



ESCENA V 

DICHOS y AMELIA que sale agitada y llorando 

Ame. ¡Ay, mamá; he visto á esa mujer, está aquí: 

con él! 
Bran. ¿Y no la has sacado los ojos? 

Ame. Tenías razón; me ha engañado: la ha traído. 

Gaz. ¿Pero á quién, señora? 

Ame. , , A otra mujer que está en relaciones con mi 

marido. 
Gaz. ¡Será una desahoga! 

Bran. ¡Sí señor; una sinvergüenza: la Machaquito! 

Gaz. ¿Eh?... ¡Señora! (Dando un salto.) 

Bran. Que ha venido con el pretexto de dar un 

concierto. 
Gaz. ¡Basta! ¿No quería usted ver una corrida de 

toros de muerte? (Muy precipitado hasta el final 
de la escena.) 

Ame. ¿Pero á usted qué le importa? 

Gaz. ¡Pues no dice que no me importa! 

Bran. ¡Sí, sí; mátale, joven, y soy taya! 

Gaz. Pues es peor el remedio que la enfermedad. 

Ame. ¡Silencio! ¡Aquí viene ella con los Oficiales! 

B<an. ¡Ay! ¡póngame usted una navaja en la liga! 

¡póngamela USted! (Levantándoselas faldas.) 

Gaz. ¡Para ligas estoy yo ahora! Que no nos vean 

juntos: vengan: mi venganza va á ser terri- 
ble. (Hacen mutis ridiculamente.) 



_ 28 — 



ESCENA VI 

MACHAQUITO seguida de todos los OFICIALES; cada uno Lleva un 

ramo de flores en la mano: tolos la persiguen y la acosan 

con requiebros, miradas, etc., etc. 

Mach. (sale corriendo.) ¡Já, já! señores, que no soy- 
más que una y no me puedo defender de 
todos. 

Cor. Usted tiene valor para resistir á un ejér- 

cito. v 

Ram. Y para derrotarlo. 

DOC. Y desorganizarlo. (Asediándola.) 

Luis ¡Y desmoralizarlo! 

Mach. ¡Coronel, por Dios! mande usted tocar reti- 
rada. 

Ram . No pida usted refuerzos que eso es decla- 

rarse vencida. 

Doc. Dispare usted fuego de metralla con eso=» 

ojazos, y si queda alguno con vida... suya es 
la plaza. 

Cor. Aquí tiene usted un regimiento que se ha 

juramentado para conquistar esa fortaleza 
mientras uno solo quede con vida. 

Mach. ¡Pues bien, la Machaquito no se rinde! acep- 
ta la lucha. ¡Yo iré causando bajas al ene- 
migo! 

Cor. ¡Al asalto! Paso de ataque con toques espa- 

ñoles. 

Mach. ¡A la defensa! ¡Bayoneta calada y caiga el 
que caiga! 

Música 



(La Machaquito, en el centro de la escena con la mesa 
rodeada de sillas, forma una trinchera. Los Oficiales se 
dividen en dos secciones á ambos lados de la escena. 
La Machaquito sube encima de la mesa.) 

Cor. Tararí... tí-tí. 

Mach. Sí, sopla, sopla. 

Cor. Carguen, ¡armas! 

Mach. Esto va de veras. 



- 29 - 



Cor. 

Mach. 

Todos 



Mach 



¡Apunten! 
Son capaces de disparar. 
Con mucha precaución 
y mucha decisión, 
se avanza sin cesar, 
se avanza hasta triunfar. 
El fuerte hay que rendir, 
la plaza ha de ceder, 
no hay que retroceder 
aunque haya que morir. 
Ni el fuego del cañón 
me hará retroceder, 
me sobra corazón, 
que al cabo soy mujer, 
y así escarmentarán 
sufriendo algún revés, 
y débiles caerán 
rendidos á mis pies. 



Todos 


Tarará, tararí. 




Tarará, tararí. 


Cor. 


Destaqúese la vanguardia: 




¡Fuego! 




(Todo el número debe ser una verdadera batalla de 




flores.) 


Uno 


(Arrojándola un ramo.) 




¡Bonita! 


Mach. 


(ídem.) ¡Horroroso 


Otro 


(ídem.) ¡Graciosal 


Mach. 


(ídem.) ¡Simplón! 


Otro 


(ídem.) ¡Divina! 


Mach. 


(ídem.) ¡Apestoso! 


Otro 


(ídem.) ¡Salada! 


Mach. 


(ídem.) ¡Melón! 


Cor. 


¡Arriba el primero! 


Mach. 


¡Tú sube y verásl 


Cor. 


¡Con cara ferochel 


Mach . 


¡Lo mismo me da! 




(Sube por las sillas el Coronel.) 




Esta plaza se rinde al momento, 




si me ofreces que te has de casar. 


Cor. 


¡Ay, horror! ¡me mató! 




Ha causado una baja enemiga 




con las balas de matrimoniar. 




¡Sube tú! 



3ü 



Uno 


Eso no. 




Mach 


Aquí está la llave 
de la fortaleza, 
y en la Vicaría 
pueden recogerla. 




Todos 


Esas son armas prohibidas 
en las lides del amor. 




Mach. 


Cada cual usa las armas 
que le defienden mejor. 




Cok. 


(Hablado.) ¡A ella! ¡Avance el grueso 
cito! ¡Fuego! 


del ejér- 


Todos 


Tirirí, tirirí. 
Tirirí, tirirí. 

(La vendan los ojos.) 




Mach. 


¡Ahí ¡Traición! ¡Cobardes! 




Todos 


¡Prisionera! ¡prisionera! 

en mis brazos estás 

y herida de muerte 

muy pronto caerás. 

¡En la camilla de campaña 

á trasladarla vamos ya! 




Mach. 


¡Eh! ¡no vale! ¡soltad! ¡cobardes! 






(La bajan de la mesa: la llevan entre dos en la silleta 




de manos.) 




Todos 


Viva la reina del amor 

que se ha rendido á su pesar, 

ti, ti, ti, ti, ti, ti, 

titirití, títirití. 

¡Viva! ¡viva! 

¡Viva! ¡viva! 
¡Vival ¡viva! ¡viva! ¡viva! 




Unos 


Bonita. 




Otros 


Graciosa. 




Unos 


Divina. 




Otros 


Hechicera. 




Unos 


Salada. 




Otros 


Preciosa, 
mis brazos, mis brazos, 
te esperan, te esperan. 
¡Viva la reina del amor 
que se ha rendido a su pesar, 
viva la reina del amor 
que se ha rendido á su pesar! 




Mach. 


Los prisioneros sois vosotros 





yo ya cobré mi libertad, 
los prisioneros sois vosotros 
yo ya cobré mi libertad. 

Hablado 



Mach. ¡Queda demostrado que no saben ustedes 
una palabra de táctica! ¡tienen que volver 
de nuevo ala academia! ¡Yo seré el instruc 
torl ¡Se abre el cursol ¡Siéntense los alum- 
nos! (Se sientan todos á la izquierda del espectador: 
ella á la derecha improvisa un estrado, se sube y ha- 
bla.) 

Cor. (¡Nos derrota de nuevo!) 

Ram. (¡Siempre que quiera!) 

Car. (¡Es graciosísima!) 

Mach. ¡A ver! ¡Mi coronel, el primero! 

COR. ¡A la orden! (Levantándose y saludando militar- 

mente.) 

Mach. ¿Usted odia el matrimonio? 

Cor. ¡Con todas mis fuerzas! 

Mach. ¿Usted adora el celibato? 

Cor. Todavía con más fuerzas. 

Mach. ¿Usted ama á las mujeres? 

Cor. ¡Aunque me falten fuerzasl 

Mach. ¿Y á qué sédete el odio que siente usted 

hacia el matrimonio? 

Cor. A mi mujer. 

TODOS ¡Eh! (Levantándose.) 

Mach. ¿Cómo? ¡Sentarse! ¡sentarse! 

Ram. Ha dicho, á mi mujer. 

Doc. ¡No: ha dicho á la suya! 

Mach. ¡Orden! ¡Sentarse he dicho! (se .sientan.) ¡Ex- 
pliqúese usted! 

Cor. ¡He dicho á mi mujer porque yo á toda 

mujer que es mía, la llamo mi mujer! 

Todos ¡Ah! (satisfechos.) 

Mach. ¡Eso no está claro! 

Cor. Si usted quiere que la llame mi mujer. . ya 

sabe usted el medio. 

Mach. ¡Basta! Puede usted sentarse. (Este es de 
caballería.) 

Todos (ai coronel felicitándole.) ¡Muy bien! ¡muy bien! 



— 32 — 

Mach. ¡Eh! ¡orden! ¡Vaya unos alumnos más re- 
voltosos! ¡A callar! ¡El teniente don Luis! 

LuiS ¡Presente! (Levantándose.) 

Mach. ¡Tampoco usted siente aficiones matrimo- 
niales! 

Luis ¡Ayl... ¡no!... ¡no señora! (Tímidamente.) 

Mach. ¿No ha pensado usted nunca que pudiera 
usted ir del brazo de una mujer graciosa, 
¡así! (cogiéndole del brazo.) ¡apriete sin mie- 
dol ¡así! camino de la iglesia? 

Luis (Nos habrá visto.) 

Mach. Y después de la boda, presenciar la despe- 
dida entre madre é hija: recibir el abrazo 
de la suegra... 

Luis ¡No: eso sí que no! (soltándose asustado.) 

Mach. ¡Odia á las suegras!... ¡Es más aplicado!... 

(Cogiéndole de nuevo y con coquetería exagerada 

acercándosele mucho.) Tener una mujer para 
usted sólito, que se mire así en las niñas de 
sus ojos., que se quede éxtasiada mientras 
usted la dice al oído, bajo, muy bajito, cer- 
ca, muy cerquita, haciéndola cosquillas con 
su aliento: «Vida mía, te adoro; eres mi 

ilusión, mi entusiasmo, mi...» (Mientras Macha- 
quito dice lo anterior, todos los oficiales deben de- 
mostrar su impaciencia.) 

Cor. ¡Eh! ¡no vale! ¡á mí no se me ha pregunta- 

do esa lección! 

Luis (¡Ufl yo sudo.) 

Mach. ¿Qué diría usted si la mirara de este modo 
una mujer enamorada, loca por usted?... la 
diría usted... 

LUIS (En un arranque de pasión.) ¡Para tí la vida y el 

corazón y el alma! 
Mach. ¡Já, já! 

TODOS (Levantándose y acercándose.) Pero... 

Mach. ¡Que se sabe la lección! ¡Nota de sobresa- 
liente! ¡Já, já! 
Luis ¡Porque me has vuelto loco... y por tí!... 

(Abrazándola á tiempo que entra Amelia y los ve;) 



33 — 



ESCENA VII 

DICHOS. AMELIA. A partir de aquí, hasta el final del cuadro todo 
muy precipitado 



Ame. 


;Luis! ¡Luis! 


Luis 


¡Mi mujer! 


Todos 


¡Eh! 


Ame 


¡Abrazándola! ¡Niégalo ahora! ¡infame! ¡pillo! 




(indignada.) 


Mach. 


Oiga usted... doña Perifollos... 


Ame. 


¡Soy su esposa! 


Todos 


¡Eh! 


Mach. 


¡Já, já! 


Cor. 


¡Casado! 


Luis 


¡No la hagan ustedes caso: es una prima mía 




que está loca! 


Ame. 


Yo soy tu es... 


Luis 


¡Calla! (Tapándole la boca.) ¡Ven! 


Ame. 


Que yo soy su espo... 


Luis 


¡Y dale! ¡Entra! ¡entra! (La encierra en un cuar- 




to que tenga montante, de la izquierda.) 



ESCENA VIII 

DICHOS. GAZPACHO corriendo y tras él DOÑA BRANCA 

Gaz. ¡Que me deje usted en paz, señora!... 

Bran. ¡Ponme la navaja! ¡póngamela en la liga! 

Mach. ¡Oye tú! ¿qné señora es esta? 

Gaz. ¡No es señora! ¡es un divieso que me ha sa- 

lido! y tú ¿conque hemos venido á dar un 
concierto? 

Mach. ¡Claro! ¡á voces solas! 

GAZ. ¡Cal á VOCeS y á bofe tas. (Queriendo pegarle: los 

oficiales se interponen.) 

Todos ¡Eh! 

Cor. ¡Qué es esto! 

Bran. (viendo ai coronel.) ¡Horror! ¡mi maridói ay.. . 

(Desmayándose en brazos de Gazpacho.) 

Cor. ¡Mi, mujer!... 



— 34 — 



Todos 
Cor. 



Ame 

Gaz. 
Doc. 
Gaz. 



Bran 



Mach . 

Cor. 
Todos 



¡Eh!... 

¡Mi mujer! ¡Una de las que yo llamo mi 

mujer!... (¡Pero de dónde ha salido esta 

fiera!) 

(Encerrada, chillando.) ¡Abridme la puerta!... 

¡abrid!... ¡abre!... 

¡A ver quién carga con esto!... 

(Acercándose.! ¡Que huela! ¡que huela! 

¡Verá usted como vuelve! ¡Señora! ¡Doña 

Lombarda!... ¡Si vuelve usted en sigo la hago 

á usted el amor! 

(Volviendo en sí de repente.) jAy! ¿de veras? ¡JO- 

ven! ¡mata al Coronel! ¡mátale y nos ca- 
samos! 
¡Ehl qué es eso de casarse... ¡pillo! ¡granuja! 

¡toma! (Pegando á Gazpacho.) 

¡Y qué horrible está! 

¡Já, já! (Telón rápido.) 



MUTACIÓN 



CUADRO TERCERO 



Sala corta del hotel 



ESCENA ÚNICA 



GAZPACHO y ASISTENTE 



Asís. 



Gaz. 
Asís. 
Gaz. 

Asís. 

Gaz. 

« 

Asís. 



(Cantando flamenco mientras limpia unas botas.) 

Aaaah! ¡aaah! ¡Arsa! ¡aaahl ¡Saleroueo! ¡aah! 

Toma! 

Toma! (Dándole un puntapié.) 

.Eh! 

¡Que á mí no me haces burla tú! 

¡Si es cante español! 

¿Tú te figuras que los españoles tenemos 

tanta asaura? 

¡Asaura!... ¿qué cosa es la vosa asaura? 



— 35 - 

Gaz. Una cosa que cuelga y que hay quien se la 

pisa. 
Asís. ¡Ah! ¡La coletal 

Gaz. La.. . la gracia, las martingalas, la zaragata, 

tó eso es lo contrario de la vostra asaura. 
Asís. Z ragauta... 

Gaz. ¡\nda y que te den morcilla! 

Asís. ¿Y la vosa borrachera de noite? 

Gaz. \jh he dormido. 

Asís. ¡Ohl Asombrousa festa la del gran casino. 

Gaz. La verdad es que estuvo bien. 

Asís. La Machaquito arrebatou o público. ¡Oh! 

¡Sobre toudo el Coronel no sabía qué hacer 
con ella! 
Gaz. Sí sabía, eí; lo que es que no podía. La ver- 

dad es que mi mujer les está tomando el 
pelo con eso del matrimonio. 
Asís . ¡Oh, pues a festa de hoy será maravillousal 

Gaz. Sí; ya hemos recibido la invitación, mírala: 

«i. a oficialidad del crucero de guerra inglés 
Príncipe de Gales, anclado en este puerto, in- 
vita á las cupletistas españolas al té de ho- 
nor que á bordo del mismo se dará esta no 
che en obsequio á los oficiales del regimien- 
to portugués de los invencibles». Lo único 
que siento es tener que embarcarme. 
Asís . El voso mareo... 

Gaz. Sí; y el meu mieditis. 

Asís . ¿ Vosa señoría nao estuvo yamais á bordo? 

Gaz. Nao... porque si me caigo al agua... como no 

nao... ahogao. 
Asís. ¡Oh, español cobarde! 

Gaz. Adiós... terror dos mundos... 

Asís. Y la anciana que chillaba desmayada ayer, 

¿es la vosa espousa? 
Gaz. ¡Cá, hombre! Es una conquista que he hecho 

por los pantalones. 
Asís. ¡Ah! Eu creyeba que la joven que la acom- 

pañaba era la vosa menina. 
Gaz. ¡Eh!... 

Asís. El meuo coronel mandó arrojarla á la rúa. 

Gaz. ¡Bien hecho! Es una vieja ligera de cascos. 

Asís. ¡Ah! La Machaquito si que es desahogada 

de cascos. 



— 36 — 

Gáz. ¡A que le casco! 

Asís. Al Coronel le he oído que desía: ¡Esa espa- 

ñola será meual 

Gaz. ¡Miau! 5 

Asís. ¡En! 

Gaz. ¡Q-ie piséis! 

A ns. ¿Quéjala 1 ?, 

Gaz. Que el Coronel se quedará de boqueras... y 

quH ella le está dando la guayaba y el chan- 
güí ! hasta que él se mosquee y cante la ga- 
llina. 

Asís. Nao comprendo. ¡La gallina del Coronel 

cnntando con boqueras la guayaba! 

Gaz. ¡Tú qué vas á entender!... 

Asís. Eu quisiera aprender os timos españoles. 

Gaz. ¡Aprende primero el timo del portugués!... 

¿Cuántos ^?ews de caballo tiene un caballo? 

Ásts. Cuatro. 

Gaz. ¿Cuántos peus de caballo tienes tú? 

Asís. Cuatro. 

Gaz. ¡Arre, caballo! 

Asís. ¡Oiga!... es que... 

Gaz. ¡Anda.. : valeroso!... mueve bien la barriga das 

pernas... ¡Já, já! 

Asís. (cantando.) ¡Aaah, aaah! 

Gaz. ¡Já, já, já! 

MUTACIÓN 



CUADRO CUARTO 

La cubierta' de un acorazado inglés, cañones, etc. En el telón de foro 
se ve la obscuridad de la noche. La escena iluminada por faroles 
y focos eléctricos y adornada con. plantas y banderas españdias, 
portuguesas é inglesas. ... 



ESCENA PRIMERA 

El CAPITÁN del acorazado, Oficiales y Marinos, invitados de ambos 
sexos,- en traje de etiqueta; algunas señoras con mantón de Manila, y 
todos los personajes de la obra, menos doña Branca, Amelia y Asis- 



37 



tente. La MACHA QUITO con mantón de Manila.— Al levantarse el 
telón, unos de pie y la mayoría sentados, repartidos conveniente- 
mente por la escena, están terminando el «lunch». 



Música 



Baile inglés 



Hablado 



Mach. 

Todos 
Mayor 



Gaz. 

Todos 
Cor. 
Mach. 
Gaz. 

Doc. 
Ram. 

Mach. 

Gaz 

Doc. 

Gaz. 

Doc. 

Gaz 

Mach. 

Gaz. 

Mach. 



¡Señores! ¡Brindo por la marina inglesa y el 
ejército portugués! 
¡¡tiurrall 

En nombre de todos, brindo por las muje- 
res españolas, por la gracia española, por las 
castañuelas y por la guitarra. 
Y por el gazpacho... que también es es- 
pañol. 

¡Bien! ¡Bien! 
1 Venga Jerez! 
¡Venga Oporto! 

Vengan las dos cosas: ¡La unión ibérica! ¡La 
cnrda peninsular! 
¡Ahora le toca á la Machaquitol 
Una canción española. 
Sí, sí. Gazpacho, templa. 
Ya estoy templao. , . 

Otra copita. 

¿No ha oído usted que ya estoy templao? 
Una más. 

Aunque me destemple. Apaga y vamonos. 
La canción de los ojos. 
Ojo; el molinete á media asta. 
Toca y calla. 



Música.— Tango 



Mach. 



Tiene unos ojos Ramón 
que son la dislocación, 
y si me mira de frente 
siento en to el cuerpo 
la sensación 



porque los clava lo mismo 

que un sinapismo 
el muy ladrón. 
Si los entorna al mirar 
no hay quien los pueda aguantar 
y si me guiña el derecho 
dentro del pecho — siento un volcán, 
y en cuanto guiña el izquierdo 
¡ayl yo me pierdo— por mi charrán. 
Cuando me mira al soslayo 
me da un desmayo — de la emoción, 
y si me mira torcido 
me da un vahído— y la convulsión. 
No me pongas los ojos en blanco 
porque me dislocas y ya no te veo, 
que si en blanco te pongo los míos 
estamos perdidos con tanto mareo. 
Mírame, cariñito, con fuego 
y vuélveme loca robando mi calma, 
que tus niñas, con dulces reflejos 
serán los espejos que maten mi alma. (Baile.) 

Hablado 

Todos ¡Bravo! ¡bravo! 

Cor. Esta mujer me saca de quicio. 

Ram. Nos saca, mi Coronel. 

Cor. El baile. 

Gaz. Venga baile. Ya me bailan tóos los objetos. 

Aquí quisiáyo ver al que inventó aquello 
de: 

Dichoso aquél que Hene 
su casa á Jiote... 
¡Baile! baile! (Música.) (1) 

Mach. ¿Le ha gustado á usted, mi Coronel? 

Cor. A mí no me gusta nadie ni nada, más que tú. 

Mach. (¡El gachó este se va colando!) 

Cap. ¡Señores!... ha llegado el momento de pre- 

senciar la iluminación de los barcos ancla- 
dos en el puerto... Van á empezar los fue- 
gos artificiales... Todo el mundo á popa. 



(l) Gazpacho puede bailar los «Panaderos» con «La Machaquitoi 



— 39 — 



Gaz 


¿Más popa?... Yo no puedo más. 


Todos 


►áí, vamos, vamos. 


Doc. 


¿Está usted mareado? 


Gaz. 


Estoy emborrachado... entre el movimiento 




del agua y el movimiento del vino. 


Doc. 


jjá, já, já! Huela usted. 


Gaz, 


¡Uf!... ¿Qué es esto? 


Doc. 


Estando á bordo... brea. 


Gaz. 


Sí... 




Y oliendo á brea 




oliendo á brea, 




al arrulló del agua 




Dios se marea. 


Todos 


¡Já, já, já! (Mutis todos.) 



feSCENA II 

El CORONEL y LA MACHAQUITO 



Cor. (Que detiene á Machaquito en el momento de hacer 

mutis.) Machaquito, un momento. 

Mach. Mi Coronel, á popa. 

Cor. Estoy loco... no puedo más. He vencido mil 

enemigos: no me he rendido nunca... pero 
hoy declaro mi derrota y le propongo á us- 
ted un armisticio. 

Mach. Mi Coronel. 

Cor. Ya sé que á mi edad esta derrota es vergon- 

zosa... he perdido la cabeza y estoy á punto 
de perder el corazón. 

Mach. Pues si lo pierde usted del todo, yo sé don- 
de podemos encontrarlo. 

Cor. ¿Dónde? 

Mach. En la Vicaría. 

Cor. ¿Nada más? 

Mach. ¡Y le parece poco! (Este tío se ha colao de 
veras.) 

Cor. Nombre, posición, todo, todo por oir de esa 

boca un yo te adoro. 

Mach. De rodillas, mi Coronel. El vencedor impo- 
ne condiciones. 



— 40 — 

Cor. Todas las acepto. 

Mach. Le han de ver á usted en esa postura todos 

sus oficiales. « 

Cor. Vengan; nada me importa, ¡por usted soy 

hombre al agua! 
Mach. ¡Hombre al agua! 
Mar . (Dentro.) ¡Hombre al agua! 

Otro (ídem.) ¡Los cables por la banda de estribor! 



ESCENA III 

DICHOS y todos los personajes que estaban en escena al empezar el 
cuadro menos GAZPACHO 



Cap. 


¡Los salvavidas! 


Ram. 


¿Qué ocurre? 


Doc. 


¿Qué sucede? 


Mach. 


¡Hombre al agua, señores! 


Ram. 


¡Coronel! 


Mach 


¡Derrotadol 


Cor. 


¡Machaquito, esta es mi mano! 


Mach . 


¿Pero y el juramento? 


Cor. 


¡Le quebranto! Mañana pediré mi retiro. 


Mach. 


No, eso no; yo le necesito á usted en activo. 


Todos 


¡Já, já, jal 




ESCENA IV 



DICHOS y GAZPACHO envuelto en una sábana y acompañado de 
dos MARINEROS 



Gaz. ¡Ay, ay, ay! 

Todos ¡Gazpacho! 

Gaz. ¡Hombre al agua! 

Todos ¡Já, já, já! 

Mach. ¿Qué te ha pasado? 

Gaz. ¡La popa!... Me asomé á popa y como me 
pesa tanto... el vino, ¡cataplum! 



41 — 



ESCENA ULTIMA 

DICHOS, MARINERO, DOÑA BRANCA y AMELIA; después el 

ASISTENTE 



Mar. 

Bran. 

Gaz 

Bran. 

Gaz. 

Bran . 

Cor. 



Gaz. 

Ame. 

Cor. 

Ame. 

Mach, 

Ame. 

Cor. 

Luis 

Doc. 



Asís. 
Doc. 

Asís. 

Doc. 

Todos 

Cor. 

Doc. 

Mach 

Cor. 

Gaz. 
Cor. 
Doc. 



¡Aquel es el Capitán! (A doña Branca y Amelia.) 

¡Caballero! 

¡Uy, doña Brígidal Tápame la cara. 

¡Un monstruo! 

Ya me ha visto. 

¡Un infame! 

Sí, yo, señores. Esta era mi esposa legítima; 

pero como el Gobierno me declaró viudo de 

real orden... para mí... ¡sigue enterrada! 

Esta es mi nueva esposa, (por la Macnaquito.) 

¡Eh, poco á poco! Que aquí va á ir ai agua 

mucha gente. 

jPapá! 

¿Pero tú eres... mi hija? 

Eso dice mamá. 

¡Ah!... ¡Pues cuando ella lo dice!... 

Y éste es mi marido. (Señalando á Luis.) 

¡Horror! Usted... 

¡Mi Coronel me ha dado el ejemplo! 
(indignado.) ¡Esto es escandaloso! Yo no pue- 
do consentir que así falten los hombres á su 
palabra. 

¡Doctor! ¡Doctor! (Corriendo hacia él.) 

¿Qué pasa? 

Acaban de llegar á la fonda la sua espousa, la 
meua y los catorce meninos. 
¡Horror! 
¡Já, já, já! 
¡También casado! 
¡Tan mal casado!... 
Hasta los gatos usan zapatos. 
¡A ver!... ¡Ya no me fío de nadie! ¡Los sol- 
dados de mi regimiento, un paso al frente! 
¡Ni Dios se muevel 
¡Todos casados! 
Ya me olía á mí á iglesia muchas veces. 



— 42 — 

Cor. . Entonces aquí la única soltera es la Macha- 
quito. 

Mach . ¡La Machaquito también tiene marido! 

Gaz. ¡En remojo... pero ya se secará! 

Cor. Entonces... 

Mach. El hombre ha nacido para unirse á la mu- 
jer. 

Gaz. i Y la mujer para secar á su marido! (a Bran- 

ca.) ¡Abuela!... ¡algo se pesca!... Usté ha pes- 
cado un marido... ¡y yo voy á pescar una 
pulmonía! 

Mach. ¡Viva el matrimonio! 

Todos ¡Viva! 



TELÓN 



OBRAS DE LUIS DE LARRA 



Salirse con la suya, juguete cómico en un acto. 

La avaricia rompe el saco, juguete cómico en un acto. 

A cual más loco, juguete cómico en un acto. 

Perico el de los palotes (1), zarzuela en un acto, música 
de Taboada. ' 

Lista de compañía (1), zarzuela en un acto, música de 
Caballero. 

En un lugar de la Mancha, zarzuela en un acto, música 
de Arnedo. 

Entre primos, zarzuela, en un acto, música de Gómez. 

La noche del 31 (2), zarzuela en un acto, música de Ca- 
ballero. 

Avisos útiles, juguete cómico en un acto. 

¡Fuego!, juguete cómico en un acto. 

Don Manuel Buiz (2), zarzuela en un acto, música de Ca- 
ballero. 

Perder la pista, zarzuela en un acto, música de Llanos. 

Septiembre, Eslava y Compañía (1), zarzuela en un acto, 
música de Caballero. 

Los emigrantes (1), zarzuela en un acto, música de Brull. 

Los Isidros (1), zarzuela en un acto música de Caballero. 

Muerte, juicio, infierno y gloria (1), zarzuela en un acto, 
música de Caballero. 

Quítese usted la bata (1), zarzuela en un acto , música de 
San José. 

Hace falta un caballero (1), zarzuela en un acto, música 
de Caballero. 

Los calabacines (1), zarzuela en un acto, música de Nieto. 

Las cuatro estaciones (1), zarzuela en un acto, música de 
Caballero. 

Conferencia, monólogo en prosa. 

El fantasma de fuego (1), zarzuela en dos actos, música 
de Caballero. 

De Herodes á Pilatos (1), zarzuela en un acto, música 
de Caballero. 



Los extranjeros (2), zarzuela en un acto, música de C 
balsero. 

El hijo de su excelencia (1), zarzuela en un acto, música 
de Jiménez. 

Los invasores (1), zarzuela en un acto, música de Valver- 
de (hijo). 

Los dineros del sacristán (1), zarzuela en un acto, música 
de Caballero. 

La Menegilda (1), zarzuela en un acto, música de San 

. José. * 

Los rábanos por las hojas (1), zarzuela en un acto, música 
de Caballero y Chalóns. 

La rueda de la fortuna (1), zarzuela en un acto, música 
de Caballero y Hermoso. 

La invasión de los bárbaros, comedia en dos actos. 

La venida de Pepita. I 

Los qemelos. I _ -• . - rT , 

Honra por honra. \ Estrenadas en la Habana. 

Cuadros insolentes. \ 

San Gil de las afueras (1), zarzuela en un acto, música de 
Caballero y Hermoso. 

La menina ó el timo del portugués, zarzuela en un acto, 
música de Alvarez Toledo. 

El diluvio universal, comedia en dos actos. 

Chirimoya ó la Reina Sanguinaria, bufonada en un acto, 
música de Calleja y Lleó. 

El turno de los partidos (3), zarzuela en un acto, música 
de Rubio 

Aprieta constipado ó catarro nacional (4), revista en un 
acto, en verso y prosa. 

El maestro de obras, zarzuela en un acto, música de Cere 
ceda. 

Gimnasio modelo, pasillo en un acto, música de Cereceda. 

Los figurines (5), revista en un acto, música de Caballero 
y Cereceda. 

«La perla de Oriente» (6), zarzuela en un acto, música de 
Hermoso. 

La trapera, zarzuela en un acto, en prosa y verso, músi- 
ca de Caballero y Hermoso. 

El parto de los montes, ó Madrid se divierte (5), sátira mu- 
nicipal en un acto, música de Caballero y Chalons. 

La revolución social (3), zarzuela en un acto y cuatro cua- 
dros, música de los maestros Calleja y Lleó. 

«Marquilla (hijo)», juguete cómico en un acto. 



Mundo, demonio y carne (5), zarzuela en un acto y cinco 
cuadros, música de Caballero y Valverde (hijo). 

La coleta del maestro (7), zarzuela en un acto y tres cua- 
dros, música de Cereceda. 

La inclusera, zarzuela en un acto, música de Caballero y 
Valverde (hijo); 

¡¡¡Siempre p' atrás!!!... chifladura satírico-social en un 
acto, música de Rubio y Lreó. 

¡Los nervios!, entremés en prosa. 

Las bellas artes (5), música de Caballero y Hesmoso. 

La galerna, zarzuela en tres cuadros y un prólogo, mú- 
sica de Valverde (hijo). 

La guardabarrera (3), zarzuela en un acto y cinco cua- 
dros, u.úsica de Torregrosa. 

La t trasca (8), zarzuela, música de Valverde, Calleja y 
Lleó. 

¡¡La peseta enferma!! (9), revista con música del maestro 
CliMpí. 

Las piedras preciosas (3), música del maestro Lleó. 

Biblioteca popular, revista, música de Valverde (hijo) y 
Calleja. 

La planchadora, zarzuela en tres actos, música francesa. 

La borrica (10), música de Torregrosa. 

La guitarra (3), zarzuela, música de Valverde (hijo) y 
Torregrosa. 

La ola verde (11), revista, música de Valverde (hijo) y 
Calleja. 

L% Machaquito (12), zarzuela en un acto y cuatro cua- 
dros, música de Giménez y Vives. 



(1) En colaboración con D. Mauricio Grullón. 

(2) ídem id. con D. Enrique Sánchez Seña. 

(3) ídem id. con D. Eugenio Gullón. 

(4) ídem id. con nueve aplaudidos autores y diez maestros com- 
positores 

(5) J dem id con D. Manuel Fernández de la Puente. 

(6) ídem id. con D. Antonio Panosa. 

(7) ídem id. coa el iSr. Blanco-Pellicer. 

(8) Ídem con D. Enrique Manso. 

(9) ídem con D. José y D. Pernando Pontes. 

(10) ídem id. con T>. Manuel Castro y D. Luciano Boada. 

(11) ídem id. con D. Francisco de Torres. 

(12) ídem id. con D. Jacinto Capella. '